Una profunda conmoción e incertidumbre se vive entre la comunidad hispana en Estados Unidos este miércoles 9 de septiembre, fecha límite de la vigencia del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 170,000 salvadoreños que residen en el país desde hace más de dos décadas.

​Aunque el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) comunicó previamente que la designación del amparo concluiría formalmente este día, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no publicó un aviso oficial definitivo de cancelación en el Registro Federal dentro del plazo habitual. Esta ambigüedad ha dejado a miles de familias en un limbo jurídico, divididas entre la posibilidad de una prórroga automática y el temor inmediato a perder sus puestos de trabajo formal y quedar expuestos a procesos de deportación.

​Misas, vigilias y pedidos de ayuda

​En ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Washington D. C., líderes comunitarios y beneficiarios han organizado vigilias de oración durante las últimas horas.

​Comunidad en vilo: Salvadoreños que llegaron tras los devastadores terremotos del año 2001 han levantado altares en parques y fuera de sedes consulares.

​Impacto familiar: Organizaciones civiles advierten que la cancelación definitiva afectaría a unos 150,000 niños nacidos en Estados Unidos, amenazando con la separación de miles de hogares.

​Revisiones laborales: Varios trabajadores denunciaron que departamentos de Recursos Humanos han comenzado a revisar la validez de los formularios de elegibilidad laboral (I-9).

​Un peso económico crucial en ambos países

​Analistas económicos y legisladores han solicitado al Congreso una solución permanente a través de la vía legislativa, destacando las repercusiones de una eventual cancelación: