Rusia lanzó contra Kiev su mayor ofensiva con drones y misiles desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022, en un ataque nocturno que dejó al menos 27 muertos y cerca de 90 heridos, según las autoridades ucranianas.

La ofensiva alcanzó zonas residenciales de la capital y provocó incendios, cortes de energía y daños en infraestructura civil. Los equipos de rescate trabajaron durante horas entre los escombros en busca de sobrevivientes.

El bombardeo representa una nueva escalada en un conflicto que ya se prolonga por más de cuatro años y que ha dejado decenas de miles de víctimas y millones de desplazados.

El Gobierno ucraniano reiteró su pedido de más sistemas de defensa antiaérea a sus aliados occidentales, mientras las gestiones diplomáticas para alcanzar un alto el fuego permanecen estancadas.

La comunidad internacional condenó el ataque y advirtió sobre el riesgo de una prolongación indefinida de la guerra, que mantiene en tensión la seguridad y la economía globales.

Con información de CNN, N+ y agencias internacionales.