El alcalde de Sonsonate Centro, Roberto Aquino, convocó a la prensa en el despacho municipal para responder a las versiones que circulan en redes sobre el costo de la restauración del parque Rafael Campo. Llevó el desglose del proceso de compra y a la empresa contratista para explicar el trabajo.
"No son ni 60 ni 65 mil dólares", afirmó. El monto adjudicado es de $57,368.19 y la obra la ejecuta GSQ El Salvador, S.A. de C.V.
Aquino insistió en que el punto que más se ha distorsionado es el concepto del gasto. "Lo que hemos pagado no es por la pintura, es por un proceso técnico", dijo. Según explicó, la licitación se declaró desierta y el contrato se adjudicó por subasta inversa a través de la Dirección Nacional de Compras Públicas (DINAC), del Ministerio de Hacienda. Hubo 17 pujas, que arrancaron en $60,208.96 hasta llegar al monto final.
Qué se le hizo al piso
La representante de la empresa, que se identificó como parte de Grupo Sur Químicas —de capital costarricense y con 27 años de operar en el país—, detalló que el trabajo no fue una pintada. Antes de aplicar producto se hizo un descarificado con herramienta mecánica y espátula para levantar la capa vieja, luego hidrolavado, resane de juntas con masilla epóxica y sello de poliuretano, una base epóxica de dos componentes, dos manos de pintura de poliuretano y un sellador acrílico.
"La aplicación de pintura depende del 80 % de cómo se prepara la superficie y el 20 % restante de la pintura en sí", explicó. Añadió que el producto de poliuretano es de uso industrial, para intemperie y alto tráfico, y que por eso el parque estuvo cerrado: pisarlo antes de que la película curara anulaba la garantía.
Sobre el estado en que encontraron el parque, el alcalde dijo que el piso venía sin mantenimiento desde la remodelación de 2014, desgastado y con manchas, la jardinería sin grama y faroles quebrados. También aclaró un gasto que le habían cuestionado: los barandales colocados no le costaron nada a la municipalidad. "Los fuimos a encontrar tirados en la zona donde están desechos sólidos, los recuperamos, los lijamos y se han colocado."
El parque aún no está terminado
Uno de los puntos que Aquino subrayó es que la obra está en proceso. Faltan el kiosco, las luminarias, las bancas y los juegos infantiles, que están en proceso de compra y ocuparán el espacio donde antes había dos puestos de comida. El alcalde dijo que se abrió una parte del parque por la demanda de la población, pero que a la empresa todavía no se le ha recibido la obra.
También señaló que el cableado eléctrico subterráneo que había dejado su administración anterior fue arrancado y debe reconstruirse.
Consultado sobre la garantía, respondió que es de un año y que empieza a correr a partir de la firma del acta de recepción, que aún no se firma.
«Esto es político»
Ante la pregunta de por qué la obra no fue más ambiciosa, Aquino atribuyó las críticas a intereses electorales y planteó su argumento con una comparación: "Yo quiero darle a mi hijo Mercedes Benz, pero me alcanza para un Volkswagen."
Sostuvo que la municipalidad ya no cuenta con el FODES, que paga una porción de un préstamo de $20 millones contratado en la administración pasada y que heredó distritos deficitarios y obras sin terminar. Según el alcalde, la Corte de Cuentas registra observaciones patrimoniales de la gestión 2021-2024, período que él considera el origen de la desconfianza de la población.
"Aquí hay muchos que se prestan a jugar al partido del otro partido. Esto es político. En febrero serán las elecciones", dijo. Y cuestionó que no hubo señalamientos cuando se remodeló el parque antes con un gasto que, según él, fue cuatro veces mayor.
Al cerrar, dijo que mantiene un espacio de rendición de cuentas los viernes y que su despacho está abierto a la prensa.
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