Este martes 22 de septiembre de 2026 marca el inicio oficial del otoño en el hemisferio norte con la llegada del equinoccio de otoño, el evento astronómico en el que el Sol se sitúa exactamente sobre el ecuador terrestre, distribuyendo su luz y calor de manera uniforme sobre ambos hemisferios.

El término equinoccio, derivado del latín aequinoctium (que significa "noche igual"), señala el momento preciso en que la duración del día y la noche es prácticamente la misma en casi todo el planeta, con unas 12 horas de luz solar y 12 horas de oscuridad.

Un cambio de ritmo cósmico y climático

Durante esta transición, la Tierra continúa su recorrido orbital mientras el hemisferio norte comienza a inclinarse gradualmente en dirección opuesta al Sol. A partir de este martes, los días comenzarán a acortarse paulatinamente, dando paso a noches más largas hasta alcanzar el solsticio de invierno a finales de diciembre.

Además del ajuste en la iluminación diaria, el equinoccio acarrea cambios significativos en el clima y la biodiversidad:

Descenso de temperaturas: El cambio en el ángulo de radiación solar propicia un enfriamiento progresivo de la atmósfera.

Transformación de la flora: La disminución de horas de luz detiene la producción de clorofila en los árboles de hoja caduca, revelando tonos dorados, cobrizos y rojizos característicos del paisaje otoñal.

Comportamiento animal: Diversas especies inician sus rutas de migración hacia latitudes más cálidas o comienzan los preparativos para la hibernación.

Mientras el hemisferio norte recibe al otoño, el hemisferio sur celebra de forma simétrica el inicio de la primavera, viviendo su propio equinoccio de rejuvenecimiento natural.

El otoño de 2026 se extenderá durante casi tres meses, concluyendo el próximo 21 de diciembre, cuando dé inicio el invierno.