Una publicación reciente del periódico español El País, basada en una serie de investigaciones periodísticas y en la reciente apertura forzada de datos patrimoniales, ha puesto bajo la lupa el vertiginoso enriquecimiento de la familia del presidente Nayib Bukele y de su círculo político más cercano. Informes basados en declaraciones oficiales de mayo de 2026 revelan un incremento patrimonial de hasta el 713% en algunos funcionarios, abriendo el debate sobre la consolidación de una nueva oligarquía en el país centroamericano.
El "maná" del círculo presidencial
El fenómeno, calificado por analistas como el nacimiento de una nueva élite económica, abarca tanto al mandatario como a sus principales colaboradores:
Nayib Bukele y su familia: Desde el inicio de su carrera política en 2012 hasta 2026, el capital del presidente pasó de $964,546 a $4,466,478, lo que representa un aumento del 363%. Además, en sus primeros siete años de mandato, la familia presidencial adquirió 34 nuevas propiedades, multiplicando por doce sus tierras, valoradas en más de 10 millones de dólares.
Ernesto Sanabria (Secretario de Prensa): Su patrimonio escaló de $269,884 en 2019 a más de dos millones de dólares en 2026.
Miguel Kattán (Secretario de Comercio e Inversiones): Registró un alza de $403,620 a $3.9 millones, justificado en su mayoría por un préstamo de $3.1 millones declarado como pasivo.
Carolina Recinos (Jefa de Gabinete) y Douglas Rodríguez (Presidente del BCR): Ambos funcionarios vieron crecer sus patrimonios desde la franja de los $150,000–$180,000 iniciales hasta alcanzar los $1.3 millones de dólares cada uno. En el caso de Rodríguez, su salario mensual aumentó de $8,043 en 2020 a $16,500 en 2025.
El análisis de 75 declaraciones patrimoniales realizado por El País demuestra que al menos 21 funcionarios públicos replicaron esta tendencia alcista en siete años o menos. Los implicados fueron consultados por el medio, pero no emitieron respuesta.
Presión internacional y controles laxos
Este incremento de activos se mantuvo bajo estricto secreto estatal hasta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) condicionó un préstamo de 1,400 millones de dólares (pactado en diciembre de 2024) a la aplicación de reformas de transparencia y ajustes fiscales.
A raíz de esto, el Ejecutivo habilitó un portal web para consultar el patrimonio de los empleados públicos; sin embargo, fuentes internas bajo condición de anonimato denunciaron que el sistema es sumamente laxo, que "cualquiera puede escribir lo que quiera" y que la plataforma presenta fallas técnicas deliberadas. Asimismo, investigaciones locales apuntan a que parte de la bonanza proviene de créditos millonarios otorgados de forma cuestionable por el estatal Banco Hipotecario a personas sin la capacidad de pago requerida.
Del desplazamiento a la réplica histórica
Para expertos como el historiador Héctor Lindo y el exministro de Economía Héctor Dada, las acciones del actual Gobierno replican las viejas prácticas de las élites tradicionales.
"La forma en que lo están haciendo los Bukele es calcada a cómo lo hicieron los anteriores. Cambiaban las reglas como les daba la gana (...). Colocaban a sus parientes en puestos clave", señala Lindo.
No obstante, los analistas aclaran que no existe un quiebre con toda la vieja aristocracia; los ataques se han concentrado en sectores específicos con los que existían disputas políticas previas (como la familia Simán), mientras se mantiene una convivencia armónica con otros apellidos tradicionales y se abre la puerta a nuevos actores económicos, tales como inversionistas de bitcoin y capitales provenientes de la República Popular China.
La gentrificación del Centro Histórico
El rediseño del poder también tiene un reflejo geográfico: el Centro Histórico de San Salvador. Tras arrebatarle el control a la municipalidad, el Gobierno central ejecutó el desalojo de decenas de miles de vendedores informales —bajo presuntas amenazas de encarcelamiento mediante el régimen de excepción—.
Esta revalorización del suelo facilitó la entrada de franquicias multinacionales y permitió que Karim y Yuseff Bukele, hermanos del presidente (quienes toman decisiones gubernamentales sin poseer cargos públicos), adquirieran valiosas propiedades en el sector. Paralelamente, se ha documentado un auge de comercios chinos en la zona, coincidiendo con un incremento del 16% en las importaciones desde el país asiático entre 2024 y 2025, y la donación de macroproyectos como la Biblioteca Nacional (Binaes).
Una brecha social en aumento
El contraste económico en El Salvador es drástico. Mientras el círculo oficialista consolida su patrimonio y el aparato estatal promueve las obras modernas de la capital, las estadísticas del Banco Central de Reserva reflejan que, entre 2019 y 2024, 241,927 salvadoreños cayeron en la pobreza extrema. En palabras del exministro Héctor Dada, la vitrina del proyecto político actual se ha convertido en "una isla de riqueza rodeada de un mar de pobreza".
Con información de El País.

