El teléfono suena. Del otro lado, una voz le dice que alguien intentó entrar a su cuenta desde otro país y le pregunta si fue usted. Usted dice que no. Entonces la voz le ofrece la solución: va a enviarle un código a su teléfono y usted solo tiene que leérselo, para que la sesión ajena se cierre y quede únicamente la suya.
No hay ninguna sesión ajena. Ese código de seis dígitos es el que sirve para registrar su cuenta de WhatsApp en otro teléfono. Si usted lo dicta, la cuenta deja de ser suya en ese instante.
Una lectora escribió esta semana a Pluma Libre para contar que la llamaron con ese mismo libreto y pidió que se hiciera público. Ella no dio el código.
«Me llamó y me preguntaron si yo había intentado ingresar en otro aparato desde Guatemala. Como mi respuesta fue no, el sujeto me dijo que enviaría un código a mi teléfono y que se lo compartiera.»
Por qué funciona
El engaño no depende de que la víctima sea ingenua, sino de dos cosas que se sienten reales: el susto y la prisa. Le dicen que ya están adentro de su cuenta, y le ofrecen cerrarla en el momento. Nadie se detiene a preguntarse por qué un desconocido llamaría por teléfono para resolverle un problema de seguridad.
Hay un detalle que ayuda a reconocerlo siempre: ninguna plataforma llama por teléfono a pedir códigos. Ni WhatsApp, ni el banco, ni la operadora. El código llega para que usted lo escriba en su propio aparato, no para que se lo dicte a nadie. El mensaje que lo trae lo advierte en la misma línea.
Lo que pasa después
Quien se queda con la cuenta casi nunca la usa para leer conversaciones. El patrón habitual, documentado desde hace años, es usarla para escribirle a la lista de contactos haciéndose pasar por el dueño y pedir dinero prestado con urgencia: un accidente, una emergencia médica, un depósito que hay que hacer ya. Los contactos ven el nombre y la foto de siempre, y por eso responden. La víctima del robo pierde la cuenta; las víctimas del dinero son sus conocidos.
Tres cosas que sí funcionan
1. Nunca compartir el código. Con nadie, ni con alguien que se identifique como soporte técnico, ni con un familiar que lo pida por chat, porque ese chat puede ya no ser de él.
2. Activar la verificación en dos pasos. Es la medida que de verdad cierra la puerta: aunque alguien consiga el código, sin el PIN de seis dígitos que usted eligió no puede registrar la cuenta. En WhatsApp está en Configuración › Cuenta › Verificación en dos pasos.
3. No devolver la llamada. Bloquear el número y reportarlo. Devolverla solo confirma que la línea está activa y en uso.
El número no dice nada
En el caso que llegó a esta redacción la llamada entró con un código de país extranjero y con un nombre asociado. Ninguna de las dos cosas identifica a nadie: el nombre que aparece bajo un número desconocido en WhatsApp lo escribe el propio titular de esa cuenta, y las líneas usadas para estos fraudes suelen estar suplantadas o pertenecer a personas que también fueron víctimas. Por eso Pluma Libre no publica el número ni el nombre: señalarlos sería acusar a alguien sin una sola comprobación.
Si ya pasó
Se puede recuperar la cuenta volviéndola a registrar en el teléfono propio con un código nuevo: eso expulsa a quien la tomó. Conviene además avisar de inmediato a los contactos por otra vía —una llamada, otra red— para que nadie mande dinero, y denunciar ante la Policía Nacional Civil.
Una precisión, porque circula así: esta modalidad no es nueva. Tiene años documentada y la propia plataforma la advierte. Lo que sí sigue siendo cierto es que funciona, y que basta con seis dígitos dichos en voz alta.
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